LA MÚSICA IBÉRICA

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(Foto)La tía Máxima tocando el pandero cuadrado de Peñaparda.

DE DONDE VENIMOS . . .

Desde que el mundo es mundo la música que hoy llamamos tradicional nos ha regalado con un sinfín de ritmos y danzas, los cuales ahora quizás no gocen de popularidad, pero que en su tiempo eran “número uno en las listas”. Cantos de celebración, de trabajo, de ronda, de cuna…Las jotas o las seguidillas,  por poner dos ejemplos, fueron  muy populares en casi todo el  territorio peninsular. Y en ciertos ámbitos lo siguen siendo, aunque nunca en el mediático.  Otros bailes de gran éxito han sido y son, entre tantos otros, las sevillanas, los fandangos, los charros, los ajechaos, los sorteaos, los corridos, los boleros,…

Y para acompañarlos, encontramos una infinidad de instrumentos de percusión. Algunos de ellos ya conocidos como la pandereta, la caja o las castañuelas. Pero hay muchos más, como el tabal, el almirez, la sartén o el pandero cuadrado. Enseres domésticos o herramientas de trabajo al lado de de instrumentos propiamente musicales han acompañado todos los momentos de la vida, simplente porque hacer música es una necesidad del ser humano.

 

Un ejemplo, el pandero cuadrado de Peñaparda, tocado por la tía Máxima, gallina de piel!

 


. . . Y HACIA DONDE VAMOS

Mientras que en regiones como Galicia, Salamanca o partes de Valencia y Murcia, por ejemplo, se mantiene el folklore en gran medida , en otras  tiende a desaparecer. Muchos músicos e investigadores, entre ellos Eliseo Parra, acertaron en redescubrirnos  tradiciones musicales que hasta hoy  se  tachan de caducas y grotescas y a reivindicar su atemporalidad y su absoluta vigencia.

Entre otros grupos, Coetus recoge su testigo. “Hemos reunido en el escenario muchos  instrumentos de percusión que en la realidad nunca coinciden, creando una orquesta con la que  explorar  posibilidades y jugar con la tradición, con su flexibilidad” dice Aleix Tobias, director y fundador de esta aventura en forma de grupo musical nada convencional. Con un enfoque personal y siempre desde el respeto a la materia prima, cada instrumento ha ido encontrando su sitio aquí, como pieza de un engranaje mayor. El resultado no es la suma de timbres y ritmos sino mucho más.

Está todavía todo por hacer y descubrir. Estamos tan sólo al principio de este viaje por la percusión de la península. Por ello son importantes los encuentros, el transmitir, el compartir conocimiento, generar experiencias, invocar a los ancestros y honrar nuestro paisaje sonoro. Es un digno legado que ofrecer a los que vendrán.

Por todo ello va nuestra más sincera invitación a que vengas y te/nos enriquezcas. La música, como la vida, se construye entre tod@s.

 

 

Por si no conoces a Coetus:

www.coetusiberica.com